Mi Historia con San Charbel

Mi historia con San Charbel

Aunque en la tradición anglicana continuante no solemos centrarnos en figuras de santos, ya que, según la Biblia, todas las personas creyentes son consideradas santas —como se refleja en pasajes como 1 Pedro 1:15, 1 Corintios 1:2 y Efesios 1:1—, quiero compartir una experiencia personal. Después de participar en una actividad y sin conocer previamente a San Charbel, tuve una vivencia espiritual que marcó mi relación con él; desde entonces, he sentido afinidad por su historia y he procurado aprender sobre su vida y ministerio.

He tenido la fortuna de encontrarme con personas libanesas muy especiales que me han apoyado en este camino. Entre ellas, Denise Dacach Fiat Quien reside en Cali Valle y la señora Laila Faour de Saab, a quien conocí en la parroquia santa Clara de Así donde se reúnen los maronitas en Colombia. Durante diez años, Laila ha compartido conmigo el Aceite de San Charbel, el cual a su vez he entregado a muchas otras personas.

No pertenezco a la iglesia maronita ni a la iglesia católica apostólica romana, pero mantengo una devoción personal hacia este santo libanés. En ocasiones especiales, mis celebraciones se centran en Eucaristías de sanación y en la unción con su aceite. He difundido esta devoción en los lugares que visito y con quienes conozco. Aunque a veces enfrento críticas tanto de compañeros de fe como de laicos católicos romanos, continúo alimentando y compartiendo esta devoción personal con quienes buscan consuelo, salud, fortaleza y paz.

¿Quién es San Charbel?

Breve historia de un santo libanés
San Charbel Makhlouf fue un monje y sacerdote maronita nacido en 1828 en Bekaa Kafra, un pequeño pueblo en las montañas del Líbano. Desde joven mostró una profunda inclinación religiosa, ingresando al monasterio de Nuestra Señora de Mayfouq y más tarde al de San Marón en Annaya, donde adoptó una vida de oración, silencio y trabajo.
Charbel se destacó por su humildad, su dedicación al servicio y su vida de estricta austeridad. Pasó los últimos veintitrés años de su vida como ermitaño, entregado a la meditación y a la contemplación. Tras su muerte en 1898, fueron reportados numerosos milagros y curaciones atribuidos a su intercesión, lo que aumentó su fama de santidad tanto en el Líbano como alrededor del mundo.
Fue canonizado por el Papa Pablo VI en 1977. Hoy, San Charbel es venerado por personas de diferentes credos, quienes acuden a su tumba en busca de consuelo y sanación. Su figura inspira a quienes buscan fortalecer su fe y perseverar en la oración y la entrega a los demás.

El aceite de San Charbel

El aceite de San Charbel es considerado por muchas personas como un elemento de fe y devoción asociado a la figura del santo libanés. Tradicionalmente, este aceite se bendice en ceremonias especiales y se utiliza como símbolo de oración e intercesión, pidiendo la protección y sanación espiritual o física a través de la intercesión de San Charbel. No se le atribuyen propiedades mágicas, sino que se emplea como un recordatorio tangible de la fe, de la esperanza y del poder de la oración. Su uso suele ir acompañado de peticiones humildes y confianza en la voluntad divina.

Como dice San Charbel: “Calla con los hombres para poder escuchar a Dios”. Esta invitación a guardar silencio ante el bullicio y las preocupaciones del mundo nos recuerda que, en medio de la vida cotidiana, el silencio no es ausencia, sino una presencia profunda. Al callar las voces externas, se abre espacio en el corazón para percibir la voz suave y serena de lo divino, que a menudo se revela en la calma del espíritu. Así, el ejemplo de San Charbel inspira a buscar momentos de recogimiento, donde el silencio se convierte en oración y la presencia de Dios se manifiesta en lo sencillo y lo interior.

Este cuadro fue donado por el Señor, José Antonio Hernández de Texas USA y fue pintado por Celina Baramili en el Líbano, Jounieh el cuadro fue bendecido y colocado frente a la tumba de San Charbel

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